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Leasing habitacional: cómo funciona y cuándo conviene más que un crédito

El leasing habitacional es una forma de comprar vivienda que mucha gente no conoce bien. Te explicamos cómo funciona, qué beneficios tiene y en qué casos vale la pena considerarlo.

3 min de lectura

Leasing habitacional: cómo funciona y cuándo conviene más que un crédito
En este artículo
  1. ¿Cómo funciona?
  2. Las dos modalidades
  3. Ventajas frente al crédito
  4. Lo que debes tener en cuenta
  5. ¿Cuándo conviene?

Cuando uno piensa en comprar vivienda con ayuda del banco, casi siempre piensa en el crédito hipotecario. Pero hay otra opción que vale la pena conocer: el leasing habitacional. No es mejor ni peor en todos los casos; simplemente funciona distinto, y para algunos compradores tiene ventajas claras.

¿Cómo funciona?

En un crédito hipotecario, tú compras la vivienda, quedas como propietario desde la escritura y el banco tiene una hipoteca como garantía.

En el leasing habitacional, el banco compra la vivienda y tú la usas a cambio de un pago mensual, que se llama canon. Al final del contrato, ejerces una opción de compra: pagas un valor pactado desde el inicio y la vivienda pasa a tu nombre.

En la práctica, vives en el apartamento igual que si fuera tuyo. La diferencia está en quién figura como dueño durante el contrato.

Las dos modalidades

  • Leasing habitacional familiar: para la vivienda donde vas a vivir con tu familia.
  • Leasing habitacional no familiar: para vivienda que vas a usar como inversión, por ejemplo para arrendar, o como segunda vivienda.

Ventajas frente al crédito

  • Financiación más alta. Dependiendo de la entidad, el leasing puede cubrir un porcentaje mayor del valor de la vivienda, lo que reduce la cuota inicial que necesitas.
  • Beneficio tributario. Los intereses del leasing se pueden deducir de la declaración de renta, igual que los del crédito hipotecario. El límite es de 1.200 UVT al año, unos $62,8 millones en 2026. No se pueden sumar las dos deducciones.
  • Gastos iniciales distintos. Como la vivienda queda a nombre del banco, algunos gastos de escritura se reparten de otra forma. Pregunta en cada entidad cuáles te corresponden.

Lo que debes tener en cuenta

  • La opción de compra. Al final del contrato tienes que pagar ese valor para quedarte con la vivienda. Revisa desde el inicio de cuánto es.
  • No eres propietario hasta el final. Si quieres vender o hacer remodelaciones grandes durante el contrato, necesitas autorización del banco.
  • Las tasas cambian. Igual que con el crédito, compara entre entidades y pregunta si la tasa es fija o variable.

¿Cuándo conviene?

El leasing suele tener más sentido si tienes buenos ingresos pero poco ahorro para la cuota inicial, si declaras renta y puedes aprovechar el beneficio tributario, o si compras como inversión. Si tienes la cuota inicial completa y prefieres quedar como propietario desde el primer día, el crédito hipotecario puede ser más sencillo.

Lo mejor es pedir las dos simulaciones con el mismo banco y comparar la cuota mensual, el costo total y lo que pagarías al final. Con los números en la mano, la decisión es mucho más fácil.

Fuentes:

Equipo Verdi Reservado

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