Cuando uno piensa en comprar vivienda con ayuda del banco, casi siempre piensa en el crédito hipotecario. Pero hay otra opción que vale la pena conocer: el leasing habitacional. No es mejor ni peor en todos los casos; simplemente funciona distinto, y para algunos compradores tiene ventajas claras.
¿Cómo funciona?
En un crédito hipotecario, tú compras la vivienda, quedas como propietario desde la escritura y el banco tiene una hipoteca como garantía.
En el leasing habitacional, el banco compra la vivienda y tú la usas a cambio de un pago mensual, que se llama canon. Al final del contrato, ejerces una opción de compra: pagas un valor pactado desde el inicio y la vivienda pasa a tu nombre.
En la práctica, vives en el apartamento igual que si fuera tuyo. La diferencia está en quién figura como dueño durante el contrato.
Las dos modalidades
- Leasing habitacional familiar: para la vivienda donde vas a vivir con tu familia.
- Leasing habitacional no familiar: para vivienda que vas a usar como inversión, por ejemplo para arrendar, o como segunda vivienda.
Ventajas frente al crédito
- Financiación más alta. Dependiendo de la entidad, el leasing puede cubrir un porcentaje mayor del valor de la vivienda, lo que reduce la cuota inicial que necesitas.
- Beneficio tributario. Los intereses del leasing se pueden deducir de la declaración de renta, igual que los del crédito hipotecario. El límite es de 1.200 UVT al año, unos $62,8 millones en 2026. No se pueden sumar las dos deducciones.
- Gastos iniciales distintos. Como la vivienda queda a nombre del banco, algunos gastos de escritura se reparten de otra forma. Pregunta en cada entidad cuáles te corresponden.
Lo que debes tener en cuenta
- La opción de compra. Al final del contrato tienes que pagar ese valor para quedarte con la vivienda. Revisa desde el inicio de cuánto es.
- No eres propietario hasta el final. Si quieres vender o hacer remodelaciones grandes durante el contrato, necesitas autorización del banco.
- Las tasas cambian. Igual que con el crédito, compara entre entidades y pregunta si la tasa es fija o variable.
¿Cuándo conviene?
El leasing suele tener más sentido si tienes buenos ingresos pero poco ahorro para la cuota inicial, si declaras renta y puedes aprovechar el beneficio tributario, o si compras como inversión. Si tienes la cuota inicial completa y prefieres quedar como propietario desde el primer día, el crédito hipotecario puede ser más sencillo.
Lo mejor es pedir las dos simulaciones con el mismo banco y comparar la cuota mensual, el costo total y lo que pagarías al final. Con los números en la mano, la decisión es mucho más fácil.
Fuentes:
